viernes, 5 de diciembre de 2008

El Valle del Ibor en el último tercio del Siglo XVIII, por Antonio Ponz en "Viage de España".

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"Castiliae novae pars occidentalis provincias Madrit, Toledo et Mancha comprehendens"
por los Herederos de Homann -Erben; Güssefeld, Franz Ludwig- en Nuremberg 1781
(Institut Cartogràfic de Catalunya)
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"VIAGE DE ESPAÑA" por Antonio Ponz
CARTA V
(El texto pertenece al Tomo VII, 2ª Edic. 1784, que trata de Extremadura)

1. Estimado amigo: el día que salí de Guadalupe, llegué, casi retrocediendo hacia Madrid, a un pueblo en la ribera del Tajo, llamado Talavera la Vieja, cuyo itinerario es: a Navalvillar de Ibor, cuatro leguas; a Castañar de Ibor, una; a Bohonal, tres, y a Talavera la Vieja, una. Estas nueve se me hicieron muy largas desde que dejé los montes de Guadalupe, pues aunque el camino es de lo más fragoso, la variedad de objetos lo hacen fácil, corto y sumamente deleitable.

2. Desde Guadalupe se sube, caminando hacia poniente por la ladera de un monte junto al más alto de estos cerros, que llaman las -Villuercas-, y se encuentra por este camino un famoso acueducto, por donde van las aguas a la villa y monasterio. En lo alto hay una ermita, de arquitectura gótica, magnífica en esta clase y de las más gentiles que he visto, dedicada a la Santa Cruz. Está situada en medio de la toma entre las dos altas cumbres de Villuercas, a la izquierda , y a la derecha de Altamira. Se continúa en estas cuatro leguas por un territorio lleno de copiosos arroyos, que todos van a juntarse con el río Ibor, cuyo origen es al lado de las Villuercas y corre a unirse con el Tajo, no lejos del Puente de Almaraz, por espacio de siete u ocho leguas, en las cuales cría truchas.

3. La travesía de las dos primeras leguas hasta Navalvillar se llama el -Dehesón-, que pertenece al monasterio de El Escorial, y se extiende en redondo algunas leguas hasta Castilblanco, pueblo situado tres o cuatro leguas más al oriente de Guadalupe. Sin embargo de su buena calidad, abundancia de aguas y otras ventajas, se ve casi despoblado y sólo cubierto de monte bajo, pudiendo haber en él (hablo sólo por donde yo lo atravesé) muchos lugares como parece que los hubo, quedando todavía sus nombres a los sitios donde estuvieron, como: El Mostajo, Libañazos, Libañazuelos, La Hoya, las Péndolas, etc.

4. Al salir del -Dehesón- se atraviesa el rio Ibor por puente, y se le une en dicho paraje otro riachuelo llamado Cebea. Un cuarto de legua más allá se pasa otro mal puente sobre el riachuelo Espinarejo, que se une al mismo Ibor, adonde van otros mil arroyuelos y fuentes, cuyas márgenes frondosísimas de alisos, robles, quejigos, encinas, alcornoques y otros muchos árboles repartidos por el monte excitan ideas amenísimas en la imaginación y recrean extraordinariamente el ánimo; en esta forma se andan sin sentir las cuatro leguas hasta Navalvillar, atravesándose antes de llegar un sitio llamado -Garganta Honda-, cuya frondosidad es imponderable.

5. Navalvillar de Ibor es pueblo de sesenta vecinos. Los castañares que se ven en sus cercanías, y algunos en la falda de los opuestos cerros, son claro indicio de que todos podrían estar cubiertos de estos árboles, y, si se quisiera, de viñas, olivares y sembrados, en lugar de los espinosos; jaras y otros arbustos inútiles en aquellos parajes. La misma naturaleza de terreno es la que hay entre Navalvillar y Castañar de Ibor, distante una legua el uno del otro; pero el segundo todavía más ameno y frondoso que el primero, cercado de altísimos nogales, castaños, cerezos y de otras suertes frutales, con linares, legumbres, etcétera, cristalinas y abundantes aguas; a mano derecha hay una travesía por esta sierra hasta Valdelacasa de un paraje de la cual se ha descubierto una fuente a agua medicinal aceda, que van a tomarla desde muy lejos, con la fama de su excelente virtud para varias dolencias.

6. Continuando el camino desde Castañar, se pasa junto a un pequeño pueblo, llamado Avellaneda, cercano al citado río, y se va ya descendiendo de la serranía de Guadalupe hasta un valle dilatado y muy espeso, de inútiles árboles, entre dos cerros, que, estrechándose después por largo espacio, sirven de angustiar el ánimo del caminante hasta El Bohonal, pueblo pequeño. Dejado éste, a mano izquierda, tomé la ruta de Talavera la Vieja, distante de él una legua, por entre centenos y monte encinar.

7. Es tanto lo que me ha gustado la serranía de Guadalupe, que quiero volvamos a ella por un momento, antes de tratar de Talavera la Vieja. Lo más encumbrado de dichas sierras son dos puntas, que, como queda dicho, se nombran Villuercas, distantes una legua del monasterio. De ellas, como cabeza de toda la cordillera, salen varios ramales de cerros, que, extendiéndose desigualmente por diversos lados, forman esta frondosa e intrincada serranía, de las más famosas de España, y aún de las más útiles, si se cuidara y cultivara su suelo perfectamente. no hay palmo de tierra que no sea fructífera en su vasta extensión, produciendo hasta el esparto en las hendiduras de sus peñas, sin que los fríos, nieves o escarchas embaracen su fertilidad. Castaños, encinas, quejigos, robles, fresnos, pinos y avellanos son plantas que produce la Naturaleza en las cumbres y laderas, no faltando, donde quieren cultivarlos, todo género de frutales para el sustento de sus moradores. Alisos, tilos, aloros, durillos, aceres, mostazos, sauces y otras infinitas especies de árboles y arbustos cubren las orillas de sus ríos y arroyos.

8. Las hierbas medicinales son muchas y de notable virtud; se encuentran el vicentóxico, espinacardi, carquesa, el eléboro o verdegambre. Los bosques o espesuras son por algunas partes impenetrables, y sirven de abrigo a los venados, ciervos, corzos, jabalíes, cabras montesas, etc., y así mismo a lobos y a otros animales carniceros. Hállase por todo gran copia de caza menor.

9. En lo más elevado de las Villuercas tienen su origen cuatro ríos. Dos de ellos, que son el Guadalupe y el Ruecas, corren, el primero, hacia Oriente, y el segundo, hacia el Mediodía, y van a desaguar al Guadiana. Los otros dos corren hacia el Norte; son el Ibor y el Almonte, que desaguan en el Tajo, recibiendo antes gran número de arroyos. Son abundantes de truchas de exquisito sabor, pescándose también en ellos barbos, cachuelos, bogas, etc. Los mismos peces, a excepción de las truchas, se pescan en los que caminan hacia Mediodía.

10. Es constante, según la opinión de algunos, que hay en estas sierras minas de plata, hierro, piedra alumbre, vitriolo, y que a la vista de Logrosán hay una de esmeraldas. Tampoco faltan mármoles de diversa especie, particularmente negro con vetas blancas, y otras piedras que admiten pulimento. Las losas de pizarra de grandísimo tamaño son comunes. Entre las infinitas fuentes que se hallan en valles y cumbres las hay de conocida virtud; pero como de éstas no se ha practicado análisis para reconocer los minerales que se la comunican, sólo por experiencia se aprovechan los naturales en sus achaques. No ha mucho se ha descubierto la que se dijo arriba de agua aceda entre Castañar de Ibor y Valdelacasa, cuyas cualidades, comunicadas por el hierro y vitriolo, han producido y producen excelentes efectos en diversas enfermedades. Ultimamente, los habitadores de esta sierra, poquísimos en comparación de los que podía haber, aprovechándose de las aguas que se descuellan para regar sus huertas, logran todo género de legumbres, hortaliza y frutas, y asimismo de lino muy exquisito. Pero metámonos en Talavera la Vieja para hablar un poco de antiguallas.


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